Dos tipos de llamados para: ¡SALIR DE LAS CIUDADES!
Hace mucho tiempo, el Espíritu de Profecía dio la siguiente advertencia:
"El Señor llama a su pueblo a establecerse lejos de las ciudades, porque en una hora como la que no pensamos, lloverán del cielo fuego y azufre sobre ellos." —Elena G. de White, Eventos de los Últimos Días, pág. 84, párr. 3.
Pero, en esa advertencia, encontramos otra declaración que debemos saber distinguir, para evitar la confusión, y se trata de la siguiente:
"Así como el sitio de Jerusalén por los ejércitos romanos fue la señal para que huyesen los cristianos de Judea, así la toma de poder por parte de nuestra nación [los Estados Unidos], con el decreto que imponga el día de descanso papal, será para nosotros una amonestación. Entonces será tiempo de abandonar las grandes ciudades, y prepararnos para abandonar las menores en busca de hogares retraídos en lugares apartados entre las montañas." —Joyas de los Testimonios, vol. 2, págs. 165-166 (1885).

¿Cuál es este tiempo para su cumplimiento?
¿Hay más de un llamado a salir de las ciudades? Y, si es así, ¿cuál es la di-ferencia entre uno y otro?
A través del tiempo se ha notado una gran pre-ocupación entre muchos creyentes del mensaje adventista por el cumplimiento de la Ley Dominical. Pero, unido a esa profecía, también es motivo de estudio la advertencia hecha por el Espíritu de Profecía en relación a salir de las ciudades. Sin embargo, hay cierta confusión en este sentido.
Y esa es la razón por la que presentamos a continuación los dos llamados a salir de las ciudades, uno se diferencia del otro, en el tiempo y en las acciones que se deben realizar.
La información la presentamos para crear conciencia en el pueblo de Dios, y para que no actuemos con un entusiasmo sin frutos, y disparando mensajes desinformativos o, en el peor de los casos, actuando sin saber lo que estamos haciendo, y eso crearía más desánimos que certeza.
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① LA SALIDA DE ABRAHAM:
Es una salida planificada, organizada y bajo oración. Es la salida que Dios quiere que hoy día hagamos, no con prisa, como se tendría que hacer, previo a la Ley Dominical, sino una salida con toda tranquilidad y planificación.
En el campo, nuestra re-ación con Dios aumentará debido a la poca exposición que tendremos a la corrupción que impera en las ciudades. Allí podríamos construir lo que sea mejor para la convivencia, el cultivo y la vida feliz.
Recomendamos leerse los capítulos 20 y 21: "La Familia y la Ciudad", y "Ventajas del Campo", del libro: El Hogar Cristiano. Sugerimos también descargar y leer el libro: DE LA CIUDAD AL CAMPO.
El Espíritu de Profecía expresó como advertencia, lo siguiente:
"'Salgan de las ciudades'. No edifiquen sanatorios en las ciudades. Eduquen a los integrantes de nuestro pueblo para que salgan de las ciudades y vayan al campo, donde pueden obtener porciones pequeñas de tierra y construir un hogar para ellos y sus hijos." —Del Campo a la Ciudad, pág. 13.
Ahora es el tiempo de PLANEAR y ACTUAR bajo oración y sabiduría.

② LA SALIDA DE LOT:
Así como Lot, tendrémos que salir sin preparación y sin rumbo, abandonándolo todo, y sin nada en las manos, para salvar nuestras vidas.
Es el tiempo cuando se aplican las siguientes palabras del Espíritu de Profecía:
"Así como el sitio de Jerusalén por los ejércitos romanos fue la señal para que huyesen los cristianos de Judea, así la toma de poder por parte de nuestra nación [los Estados Unidos], con el decreto que imponga el día de descanso papal, será para nosotros una amonestación. Entonces será tiempo de abandonar las grandes ciudades, y prepararnos para abandonar las menores en busca de hogares retraídos en lugares apartados entre las montañas." —Joyas de los Testimonios, vol. 2, págs. 165-166 (1885).

Ese será el momento de la Ley Dominical, que se inicia en los Estados Unidos, y luego será mundial. Dicha Ley Dominical está predicha en los Períodos Literales de Daniel 12:4- 12 y Apocalipsis 13:4-9.
Nuestra misión en estos días que vivimos es la de trabajar y evangelizar esforzadamente las grandes urbes, sin perder el tiempo.
Es hora de trabajar las ciudades, siguiendo las indicaciones dadas por el cielo.
¡Que Dios nos ilumine y ayude a todos!
¡Bendiciones! ⌂

